RESUMEN
En esta entrevista, el neurocientífico Diego Cosmelli aborda la pregunta fundamental sobre qué es la conciencia, la atención y la percepción desde una perspectiva que integra la neurociencia cognitiva, la fenomenología, la tradición oriental y la filosofía. Cosmelli, quien fue discípulo de Francisco Varela, explora la paradoja de la experiencia consciente: somos individuos pero también comunidades biológicas; atendemos al mundo pero siempre dejamos algo fuera ("siempre somos ciegos en algo"). Critica las aproximaciones puramente cerebrales o abstractas al estudio de la conciencia, argumentando que la experiencia está enraizada en el organismo vivo, en su ecología y en su temporalidad. Destaca que la atención no es solo un proceso neural, sino un fenómeno que implica movimiento, cuerpo y práctica, y que las tradiciones como el Taichi ofrecen metodologías rigurosas para investigar la experiencia desde dentro. Finalmente, reflexiona sobre el legado de Varela y Maturana (la "Escuela de Santiago"), la necesidad de una ciencia que integre la poesía y la narrativa, y la paradoja de identidades que son y no son, que es constitutiva de lo vivo.
IDEAS PRINCIPALES
- Conciencia como experiencia encarnada: Cosmelli rechaza una definición puramente abstracta o localizada de la conciencia. Sostiene que esta no está "en un lugar" del cerebro, sino que es un proceso que ocurre en el tiempo y a través del organismo vivo, en su interacción con el mundo.
- La atención como acción selectiva que excluye: La atención no solo es un mecanismo visual o cerebral, sino una acción de afirmación y negación. Al atender a algo, siempre dejamos fuera otra cosa, lo que revela una "ceguera estructural" constitutiva de la experiencia.
- Crítica al déficit atencional: Advierte que el concepto de "déficit atencional" es nuevo y mal definido, y que su uso indica un "orgullo" al asumir que sabemos qué es la atención. Sugiere que estos diagnósticos deben ser vistos con cautela, ya que pueden ser importaciones culturales anglosajonas.
- La paradoja de la identidad: Citando a Sloterdijk, propone la idea del "dividuo" (individuo como colonia de microorganismos). Somos identidades paradojales: un individuo bajo ciertas descripciones (psicológica, social) y una comunidad bajo otras (biológica, ecológica).
- Importancia de la fenomenología y la práctica: La ciencia occidental abstracta es insuficiente para capturar la experiencia. La fenomenología (descripción libre de juicio de la experiencia) y las prácticas meditativas orientales (Taichi, meditación) ofrecen metodologías rigurosas para estudiar la atención y la percepción desde dentro.
- Integración de cuerpo, movimiento y tiempo: Cosmelli investiga cómo las capacidades atencionales cambian con el entrenamiento corporal (ej. Taichi). La experiencia no es una foto fija, sino un flujo temporal que tiene duración, y el presente mismo tiene una duración paradojal.
- Lo vivo como centro epistemológico y ético: Influyendo de Hans Jonas y Francisco Varela, afirma que el estudio del conocimiento y la experiencia no puede separarse de lo vivo. El conocimiento tiene un componente ético ineludible: cuando la materia se vuelve consciente de sí misma, su estatus metafísico cambia.
- El científico como jugador (Homo Ludens): Cosmelli describe el laboratorio como un espacio de juego, donde la investigación no busca necesariamente "responder" una pregunta definitiva, sino explorar paradojas y construir herramientas para "jugar" a investigar la experiencia.
INSIGHTS DEL ENTREVISTADO
- "La narrativa de la experiencia es constitutivamente abierta. No puedes terminar una descripción de lo que es estar sentado en una silla. Eso es un problema para un sistema formal, pero es su característica."
- "Siempre somos ciegos en algo. La atención es una acción de afirmación y de negación. Por el hecho de estar vivos, estamos siempre tomando algo y dejando algo fuera."
- "No te basta estudiar el cerebro. El flujo de la experiencia está enraizado en algo más profundo: la ecología de la naturaleza, el cuerpo, la historia evolutiva. La ciencia tendrá que incorporar a las personas en situaciones reales y concretas."
- "No le tengo miedo a que las descripciones [de la conciencia] sean paradojales. El verso de Lezama Lima lo dice: 'Aquí tú te escapas en el momento en que había alcanzado tu definición mejor'. Eso es la experiencia."
- "La reflexión del ser en el conocimiento puede ser un evento para el ser en sí mismo. Cuando la materia se hace consciente de sí misma, cambia su condición metafísica. Entre epistemología y ontología no hay una disociación real."
- "Lo paradojal de la experiencia y su absoluta consistencia interna me fascinan. Ser identidades que no son fijas, que duran y cambian, que son individuos y colonias al mismo tiempo... esa tensión es maravillosa."
IDEAS PARA APLICAR (IMPLICACIONES PRÁCTICAS)
- Para la ciencia y la clínica: Abordar el déficit atencional con humildad, reconociendo que no hay una definición única de "atención". Los diagnósticos deben considerar el contexto ecológico y la historia del individuo, no solo marcadores biológicos o conductuales.
- Para la educación y la vida cotidiana: Practicar la fenomenología simple: antes de analizar o juzgar una experiencia (ej. "estoy aburrido"), intentar describirla sin prejuicios ("siento presión en la silla, escucho un sonido lejano..."). Esto cambia la relación con la propia atención.
- Para el desarrollo personal y el bienestar: Explorar prácticas corporales-atencionales como el Taichi o la meditación, que integran movimiento y atención, demostrando que la capacidad de atender se puede entrenar y modifica la experiencia del cuerpo y del mundo.
- Para el diseño de investigaciones: Incorporar metodologías que no reduzcan la experiencia a datos cerebrales. La entrevista sugiere que los laboratorios deberían permitir que los sujetos "jueguen" e interactúen en situaciones ecológicas, midiendo múltiples niveles (cerebro, cuerpo, entorno).
- Para la filosofía de la ciencia: Reconocer que la ciencia no puede capturar la experiencia solo con formalismos. Es necesario aceptar el rol de la narrativa y la poesía como partes legítimas de la descripción de la realidad.