Hay una generación muy extraña, una
generación que recuerda perfectamente
cuando los teléfonos tenían cable,
cuando había que memorizar números de
teléfono y cuando si te perdías un
programa de televisión simplemente lo
habías perdido para siempre. Pero esa
misma generación también fue la primera
en abrir Messenger, la primera en crear
un MySpace y la primera en vivir la
llegada del iPhone. Los psicólogos
todavía discuten dónde encajar a estas
personas porque no son del todo
generación X, pero tampoco son realmente
millennials.
Si naciste aproximadamente entre 1976 y
1985,
probablemente perteneces a lo que
algunos investigadores empezaron a
llamar hace unos años Senials, una
especie de microgeneración.
Y lo interesante no es solo la etiqueta,
porque lo que ocurrió en esos años creó
algo que los psicólogos consideran
bastante raro. Una generación que
aprendió dos formas completamente
distintas de vivir la vida antes de
cumplir los 30.
Lo interesante es lo que ocurrió
exactamente en ese momento de la
historia, porque ese pequeño intervalo
de años creó algo psicológicamente muy
peculiar. Loss crecieron en un mundo
completamente analógico, un mundo donde
el aburrimiento no se solucionaba con
una pantalla. Para quedar con amigos
había que llamar a casa y esperar que
sus padres contestaran el teléfono.
Quedabas con tus amigos en un sitio
concreto, una plaza, la puerta del cine,
la parada del autobús y simplemente
esperabas porque no había forma de
avisar. Donde si llegabas tarde a algún
sitio, no podías mandar un mensaje
diciendo, "Voy en camino." O llegabas o
tus amigos se iban. Ese tipo de vida
exigía algo que hoy casi ha
desaparecido, confianza y compromiso. Si
decías que ibas a estar a las 6, había
muchas probabilidades de que todos
estuvieran allí a las 6. Pero cuando
losials estaban entrando en la edad
adulta, el mundo cambió completamente. Y
no cambió poco a poco, cambió de golpe.
En cuestión de unos años aparecieron los
teléfonos móviles, internet en casa,
Messenger, MySpace, Facebook. Quizás
recuerdes también cosas como el zumbido
de Messenger, personalizar tu perfil de
MySpace o pasar horas cambiando tu
estado para que alguien específico lo
leyera. De repente había decenas de
formas de contactar con alguien y esa
generación simplemente se adaptó.
Esto tiene una explicación psicológica
muy interesante. Según múltiples
estudios sobre desarrollo cerebral, el
corte es prefrontal, la parte del
cerebro que nos ayuda a adaptarnos a
situaciones nuevas no termina de madurar
completamente hasta alrededor de los 25
años. Un estudio publicado en Nature ne
science mostró que esta región del
cerebro sigue desarrollándose bien
entrada a la veintena. ¿Y qué significa
esto? Que cuando el mundo digital
explotó, muchos estaban exactamente en
ese momento de máxima plasticidad
cerebral. Eran lo suficientemente
jóvenes como para adaptarse rápidamente
a la tecnología, pero lo suficientemente
mayores como para recordar perfectamente
cómo era el mundo antes de ella. Y eso
crea algo muy raro, una especie de
bilingüismo cultural. Las generaciones
mayores a veces ven la tecnología con
cierta desconfianza, no crecieron con
ella. Las generaciones más jóvenes, en
cambio, nunca conocieron el mundo sin
internet. Pero los Senials
experimentaron las dos realidades. Saben
tener una conversación cara a cara sin
mirar el teléfono cada 10 segundos, pero
tampoco sienten ansiedad al aprender una
nueva aplicación. recuerdan lo que era
estar completamente incomunicado durante
horas, algo que muchas personas más
jóvenes nunca han vivido, pero al mismo
tiempo tampoco les intimida la
tecnología y esta mezcla crea una
mentalidad bastante particular. Por
ejemplo, la relación con la privacidad.
Los senias crecieron en un mundo donde
los momentos vergonzosos desaparecían
con el tiempo. Ese corte de pelo
horrible en el instituto, aquella fiesta
donde hiciste el ridículo, aquella
ruptura adolescente dramática, todo eso
quedaba simplemente en la memoria de las
personas, no en internet, no en fotos,
no en vídeos, no en redes sociales. Y
eso cambia profundamente cómo recordamos
nuestra propia vida.
La investigación sobre memoria
autobiográfica sugiere que el cerebro
humano está diseñado para editar los
recuerdos. Con el tiempo, los recuerdos
cambian, se simplifican, se
reinterpretan, se convierten en
historias, pero cuando todo queda
permanentemente documentado, ese proceso
natural se vuelve mucho más complicado y
los senials vivieron justo en el punto
de transición.
Pero hay otro detalle importante que
casi nadie menciona cuando habla de esta
generación.
Muchos senials entraron al mercado
laboral de la crisis financiera de 2008,
justo en el momento en el que estaban
intentando construir estabilidad y eso
deja marca. La investigación sobre
estrés financiero muestra que las
dificultades económicas durante esa
etapa de la vida pueden generar una
sensación persistente de inseguridad,
incluso años después, incluso cuando la
situación mejora.
Por eso, muchas personas de esta
generación desarrollaron una relación
particular con el dinero, una mezcla de
adaptabilidad y cautela. Aprendieron a
moverse en un mundo cambiante, pero al
mismo tiempo existe una pequeña voz
mental que a veces susurra y si todo
vuelve a derrumbarse?
Y aquí aparece la gran paradoja. Los
senials crecieron antes de la
hiperprotección parental. Sus padres
muchas veces no sabían exactamente dónde
estaban durante horas.
Y eso era completamente normal.
Aprendieron a entretenerse solos, a
resolver problemas, a tolerar el
aburrimiento, pero al mismo tiempo
alcanzaron la adultez justo cuando
internet prometía conectar a todo el
mundo, antes de que entendiéramos que
esa conexión también traería nuevos
problemas.
Así que esta generación vive en una
especie de contradicción permanente,
independientes, pero conectados,
escépticos, pero abiertos al cambio,
analógicos, pero digitales.
Y quizá lo más curioso es que pueden
sostener esas contradicciones sin
sentirse extraños. Loss recuerdan algo
que otras generaciones no vivieron.
Recuerdan el antes y por eso pueden ver
con claridad lo que se ganó, pero
también lo que se perdió. Se perdió la
capacidad de desaparecer durante unas
horas. Se perdió la paciencia que nace
de esperar. Se perdió cierta presencia
mental que existía cuando nada competía
constantemente por tu atención.
Pero también se ganó algo enorme, acceso
inmediato a información y conexión
global. oportunidades que simplemente no
existían antes. Quizá por eso muchos
senials tienen una sensación curiosa, la
sensación de no encajar del todo en
ningún sitio. Demasiado jóvenes para
algunas cosas, demasiado mayores para
otras, como si siempre hubieras llegado
justo en medio de dos mundos.
Y quizá por eso muchas personas de esta
generación tienen una habilidad muy
particular, entender que el mundo
cambia, pero la identidad no tiene por
qué perderse en el proceso. Porque en un
mundo que cambia cada vez más rápido,
haber vivido una gran transición
histórica puede ser una de las
habilidades más valiosas que existen.
Saber adaptarse sin perder quién eres.
Si te sentiste identificado con esto,
probablemente ya sabes por qué. Y si te
interesa entender mejor la psicología
detrás de cómo vivimos, pensamos y
tomamos decisiones, puedes suscribirte
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cosas. Nos vemos en el próximo vídeo.